¿Por qué conservo el olfato?
¿Por qué aún tengo ojos de gato?
¿Por qué sigo caminando,
por qué aún me ducho cantando?
Si llevo veinticinco años
fumando cual carretero,
¿por qué mi voz se conserva,
por qué no sueno ya a perro?
Me he convertido en un zombi
que arrastra sus pensamientos
esperando que me encuentren
el cáncer de ligamentos.
lunes, agosto 10, 2009
sábado, agosto 16, 2008
Animales muertos
Caracoles hinchados con jeringuillas de agua destilada hasta hacerlos explotar. Perros mutilados en orgías de sangre con música sincopada. Peces de colores que agonizan al fondo de estanques abandonados al sol durante meses. Gatos con la cabeza aplastada por la puerta de la cocina empujada por el niño. Caballos blancos ahogados por las bridas, que echan bilis por la boca. Traqueotomías de delfines que expulsan espuma anaranjada bajo las aletas. Ratas aún calientes con los intestinos desparramados en el sótano de la demolición. Corderos que balan en el matadero al recibir la descarga eléctrica. Caldo de cucaracha con las patas aún moviéndose bajo la suela del zapato de una virgen. Sangre de gorriones en la alambrada. Una madre canguro salta enloquecida con su cría envenenada en la bolsa. El coche del capitán general de la tercera región militar es un amasijo de hierros y pedacitos de cerebro. Uno de sus dedos es encontrado por una vieja en la fuente del parque, donde beben los caracoles y los perros.
Mamíferos
La organización social de los zorros es semejante a la de algunos humanos. Frecuentan la noche, se aparean con todas las hembras a su alcance y desconfían de cualquier minúsculo cambio en su entorno. Se mueven en manadas pero viven en solitario. No tienen conciencia, ni gusto artístico, ni refinamiento en la alimentación. Se esconden en sus madrigueras cuando huelen el peligro y persiguen a sus pequeñas presas cuando están seguros de ganar. Las zorras cuidan de sus cachorros, se acicalan constantemente, y adecentan sus escondrijos para la nueva camada. Zorros pelados y próximos a la muerte rechazan climaterios anticipando la ronda de las estaciones, que desde su pequeña vida juzgan eterna.
Mamuts congelados
Mamuts congelados en bloques de hielo gigantescos. Conservados perfectamente desde hace miles de años. Con sus pieles y sus colmillos tremendos intactos. Les brillan los ojos.
Mamuts congelados en cuadros de pintores insignes. Conservados perfectamente desde hace cientos de años. Con sus pieles y sus colmillos tremendos intactos.
Mamuts congelados en la retina de espectadores admirados. Conservados perfectamente durante las últimas horas.
La historia del arte no es la historia de la vida, sólo mamuts congelados. La vida es peor.
Mamuts congelados en cuadros de pintores insignes. Conservados perfectamente desde hace cientos de años. Con sus pieles y sus colmillos tremendos intactos.
Mamuts congelados en la retina de espectadores admirados. Conservados perfectamente durante las últimas horas.
La historia del arte no es la historia de la vida, sólo mamuts congelados. La vida es peor.
La cena pospuesta
El hombre permanece inmóvil dentro del armario. Su madre le espera para cenar, pero el marido de su amante ha llegado de improviso y ahora está cenando con ella. Se le ha dormido una pierna y piensa que su madre y su amante no son tan distintas. Pasan las horas, el matrimonio mira la televisión. El hombre del armario tiene todo el cuerpo entumecido. Un dolor sordo lo recorre e intuye que su madre y su amante son la misma persona. El matrimonio llega al dormitorio, y cuando ella pregunta a su marido que por qué no ha cenado, el hombre comprende que no está en un armario sino en un espejo.
Trágico capilar
Hay un pelo en la barbilla que está sin afeitar. Hay una roca a punto de caer de la ladera. Hay una carretera y un coche solitario. Hay cientos de muertos en la radio y una mujer bellísima casi dormida en el asiento sin volante. Hay, de vez en cuando, un gesto con el dedo, la uña rasgando la barbilla. La mujer muestra al ladearse su escote infinito y anochece y crepita la ladera y la roca se despeña y la radio transmite otra hornada de muertos y el pelo de la barbilla vuela arrancado afuera del coche. Parece que el crepúsculo trae un viento frío. Hay unos niños que esperan y una orfandad que se quiere hermanar con una noche trágica. Pero la roca cae en el arcén y sólo aplasta al pelo.
domingo, marzo 16, 2008
Soneto asonante número 1
Si se parecen la caspa y la ceniza
no sorprende que cosas tan dispares
como el cobre o el brillo de los mares
nos dañen tan adentro, tan deprisa
El dolor escuece a veces con su risa
pero otras pasa lento con sus males.
Permanece -da igual que lo apuñales-
inamovible, arriba en su repisa
El sistema linfático fluyendo
el páncreas destilando los desechos
y la muerte tan viva destruyendo
Esta calle de estómagos maltrechos
donde moran Penélope y Don Mendo
se llama yo y está presa en mi pecho
no sorprende que cosas tan dispares
como el cobre o el brillo de los mares
nos dañen tan adentro, tan deprisa
El dolor escuece a veces con su risa
pero otras pasa lento con sus males.
Permanece -da igual que lo apuñales-
inamovible, arriba en su repisa
El sistema linfático fluyendo
el páncreas destilando los desechos
y la muerte tan viva destruyendo
Esta calle de estómagos maltrechos
donde moran Penélope y Don Mendo
se llama yo y está presa en mi pecho
Tanto por tan poco
Huyes, hoyas,
cubres pocas
nubes locas
-muñecotas-
...bulles, lloras.
Subes boyas,
tules rosas,
pules cosas,
-cruces rotas-
...muñes botas.
Dulces notas
lucen hoscas,
fumen conchas
-tú, melosa-
...sufren todas.
cubres pocas
nubes locas
-muñecotas-
...bulles, lloras.
Subes boyas,
tules rosas,
pules cosas,
-cruces rotas-
...muñes botas.
Dulces notas
lucen hoscas,
fumen conchas
-tú, melosa-
...sufren todas.
viernes, octubre 20, 2006
Oda a Supergirl
Desde 2004 corpiño minúsculo.
¡Qué rica está!
Montada en su aerolito para ir al trabajo,
A veces los malos verdes la destrozan.
Otras, posa para un fotógrafo de prensa.
Cuando se pone poética,
Se deja llevar por el viento.
Entonces cierra los ojos y se duerme
Soñando que sueña.
De cuando en cuando
hace horas extra
Como prostituta de lujo
Para inmigrantes mafiosos
Y se enfada si no la seleccionan
En el pase de modelos de superheroínas
Por falta de peso.
Cuando tiene que ir al monte
Se pone botas camperas
Pero la marcha campo a través
No es lo suyo y suda.
Supergirl suele comer
Tortilla de patatas
Y bocadillos de ternera
Pero sigue conservando su figura.
Un violador compulsivo
Consiguió forzarla
Y acabó hecho fosfatina
Con lo que le gusta a Supergirl
El sexo consensuado.
Aunque en su patio de luces
Las palomas se cagan en la ropa tendida
Luego vuela feliz con ellas
En misiones de paz y colorines.
Y toma el sol desnuda casi siempre
Lo sabemos porque la marca del bikini
Se le nota más bien poco.
Le gustan los helados verdes
Y la lluvia
Y clavarse cristales
Y el fuego
Y desplegar su manto
Como la Virgen del Pilar.
Y si se crucifica
Lo hace en una cruz
Transparente y de goma.
Minifalda cinturón,
Escudo rojigualda
(Supermán es su primo)
Melena dorada
Irlanda del Norte.
Cuando se aburre
Echa carreras
Con los aviones militares
Que la persiguen.
Como ya no hay cabinas
Se desnuda por SMS.
Se peina de noche
Para salir de copas
Con sus amigos
Los superhéroes
Cuando le llaman
Por el teléfono rojo
Que encontró en la basura
De Gorbachov.
Si no se toma su Prozac
Se deprime
Y recuerda su infancia,
Esa Arcadia Feliz.
Supergirl no soporta
La kriptonita
De los cómics eróticos
Ambientados en la Costa de los Mosquitos.
Los bombos de la lotería
Han sido destrozados.
Supergirl corre al rescate
De los niños
Del colegio de san Ildefonso.
Quiso ser torera espontánea
Con su capa roja,
Pero confundió España con México
Y amaneció en Granada.
La primera vez que Supergirl
Visitó un supermercado
Creyó que allí los superhéroes
Compraban sus lentejas
De hierro reforzado.
Lo rompió todo
Y le tocó pagar.
De noche volvió triste
Y caminando
Porque se había olvidado
Las llaves del coche en el bidé.
Otro día Supergirl
Se cayó en un plato de huevos fritos
Mientras jugaba a los chinos
Con los representantes
De la tienda de neumáticos.
Cuando Supergirl consiguió
Hacerse muy famosa,
Posó en revistas de todo tipo
Aunque el dinero que cobraba
Se lo administraba un gestor
Que desapareció.
A veces Supergirl parece tonta
Y se hace un lío con la capa
Pero se lo perdonamos todo:
Siempre sobrevuela
Con el mohín adecuado.
¡Qué rica está!
Montada en su aerolito para ir al trabajo,
A veces los malos verdes la destrozan.
Otras, posa para un fotógrafo de prensa.
Cuando se pone poética,
Se deja llevar por el viento.
Entonces cierra los ojos y se duerme
Soñando que sueña.
De cuando en cuando
hace horas extra
Como prostituta de lujo
Para inmigrantes mafiosos
Y se enfada si no la seleccionan
En el pase de modelos de superheroínas
Por falta de peso.
Cuando tiene que ir al monte
Se pone botas camperas
Pero la marcha campo a través
No es lo suyo y suda.
Supergirl suele comer
Tortilla de patatas
Y bocadillos de ternera
Pero sigue conservando su figura.
Un violador compulsivo
Consiguió forzarla
Y acabó hecho fosfatina
Con lo que le gusta a Supergirl
El sexo consensuado.
Aunque en su patio de luces
Las palomas se cagan en la ropa tendida
Luego vuela feliz con ellas
En misiones de paz y colorines.
Y toma el sol desnuda casi siempre
Lo sabemos porque la marca del bikini
Se le nota más bien poco.
Le gustan los helados verdes
Y la lluvia
Y clavarse cristales
Y el fuego
Y desplegar su manto
Como la Virgen del Pilar.
Y si se crucifica
Lo hace en una cruz
Transparente y de goma.
Minifalda cinturón,
Escudo rojigualda
(Supermán es su primo)
Melena dorada
Irlanda del Norte.
Cuando se aburre
Echa carreras
Con los aviones militares
Que la persiguen.
Como ya no hay cabinas
Se desnuda por SMS.
Se peina de noche
Para salir de copas
Con sus amigos
Los superhéroes
Cuando le llaman
Por el teléfono rojo
Que encontró en la basura
De Gorbachov.
Si no se toma su Prozac
Se deprime
Y recuerda su infancia,
Esa Arcadia Feliz.
Supergirl no soporta
La kriptonita
De los cómics eróticos
Ambientados en la Costa de los Mosquitos.
Los bombos de la lotería
Han sido destrozados.
Supergirl corre al rescate
De los niños
Del colegio de san Ildefonso.
Quiso ser torera espontánea
Con su capa roja,
Pero confundió España con México
Y amaneció en Granada.
La primera vez que Supergirl
Visitó un supermercado
Creyó que allí los superhéroes
Compraban sus lentejas
De hierro reforzado.
Lo rompió todo
Y le tocó pagar.
De noche volvió triste
Y caminando
Porque se había olvidado
Las llaves del coche en el bidé.
Otro día Supergirl
Se cayó en un plato de huevos fritos
Mientras jugaba a los chinos
Con los representantes
De la tienda de neumáticos.
Cuando Supergirl consiguió
Hacerse muy famosa,
Posó en revistas de todo tipo
Aunque el dinero que cobraba
Se lo administraba un gestor
Que desapareció.
A veces Supergirl parece tonta
Y se hace un lío con la capa
Pero se lo perdonamos todo:
Siempre sobrevuela
Con el mohín adecuado.
lunes, septiembre 18, 2006
De la velleza y helarte
Quizás si el asombro que provoca la belleza
desencadenara un tiritar en las entrañas
de los promotores inmobiliarios,
el hielo del paisaje urbano quemaría mucho menos.
Quizás si los vestigios del pasado con su aura melancólica
recibiesen un minúsculo porcentaje de ternura,
el intenso frío de su muerte lenta
no sería equiparable al de las calculadoras de los concejales.
Pero piedras, memoria, arte, civilización y convivencia
con sus cargas de belleza, asombro y melancolía
permanecen hibernadas en la fría cámara que guarda la sensibilidad
(única manifestación humana de inteligencia).
Quizás si un clarinetista callejero
sostuviese entre las manos estas frases
(a la sombra de algún viejo caserón abandonado)
sus dedos se congelasen de paradoja:
el arte en la calle es helarte en la calle.
desencadenara un tiritar en las entrañas
de los promotores inmobiliarios,
el hielo del paisaje urbano quemaría mucho menos.
Quizás si los vestigios del pasado con su aura melancólica
recibiesen un minúsculo porcentaje de ternura,
el intenso frío de su muerte lenta
no sería equiparable al de las calculadoras de los concejales.
Pero piedras, memoria, arte, civilización y convivencia
con sus cargas de belleza, asombro y melancolía
permanecen hibernadas en la fría cámara que guarda la sensibilidad
(única manifestación humana de inteligencia).
Quizás si un clarinetista callejero
sostuviese entre las manos estas frases
(a la sombra de algún viejo caserón abandonado)
sus dedos se congelasen de paradoja:
el arte en la calle es helarte en la calle.
martes, septiembre 05, 2006
Ensalada de sienes (blues)
La felicidad existe porque cuando estamos contentos la sentimos
Y me importa un bledo que me digas que soy un simple
Porque los dos sabemos que hay millones de simples
Y los simples heredarán el reino de los cielos
Para poder sentirse felices de nuevo, como se sintieron en la Tierra
Y los que no alcanzan nunca la felicidad de saberse queridos
Son los que irán al infierno, porque nunca habrán querido tampoco
Lo sabemos tú y yo y nadie más, porque no hace falta que nadie más lo sepa
Arrancaremos con nuestros dientes todos los hierbajos del asfalto
Y la carretera quedará limpia para poder seguir circulando
Sin que el ministerio archive que está limpia gracias a nuestros mordiscos
Y en las salas de fiestas los borrachos bailarán lento mientras la humedad cae por las paredes
Pero de madrugada las primeras luces les dirán que no importa la humedad
Como tampoco nos importa a ti y a mi si hay o no salas de fiestas
Porque todos los días son fiesta si sonreímos y si nos arañamos y si tu lengua está erecta
Como tu frente, como tu culo alzado por esos tacones infinitos
Y brindaremos de nuevo por la única causa todavía vigente, la de la ficción
Que sigue sosteniendo nuestra sonrisa boba, como la de tantos millones de simples
Que creen, como tú y como yo, que la realidad no importa ya
Que aunque nunca volarán pájaros en nuestro estómago
Que aunque nunca caminaremos sobre nubes
Ni hormigas nos recorrerán la nuca con sus pasos escalofrío
Tenemos hormigas, nubes y pájaros de sobra
Mientras sigamos cantando el himno de lo que existe sólo en esta ensalada de sienes
En esta dulce, mísera, resacosa, infantil, peligrosa, romántica y obscena ensalada de sienes
Y me importa un bledo que me digas que soy un simple
Porque los dos sabemos que hay millones de simples
Y los simples heredarán el reino de los cielos
Para poder sentirse felices de nuevo, como se sintieron en la Tierra
Y los que no alcanzan nunca la felicidad de saberse queridos
Son los que irán al infierno, porque nunca habrán querido tampoco
Lo sabemos tú y yo y nadie más, porque no hace falta que nadie más lo sepa
Arrancaremos con nuestros dientes todos los hierbajos del asfalto
Y la carretera quedará limpia para poder seguir circulando
Sin que el ministerio archive que está limpia gracias a nuestros mordiscos
Y en las salas de fiestas los borrachos bailarán lento mientras la humedad cae por las paredes
Pero de madrugada las primeras luces les dirán que no importa la humedad
Como tampoco nos importa a ti y a mi si hay o no salas de fiestas
Porque todos los días son fiesta si sonreímos y si nos arañamos y si tu lengua está erecta
Como tu frente, como tu culo alzado por esos tacones infinitos
Y brindaremos de nuevo por la única causa todavía vigente, la de la ficción
Que sigue sosteniendo nuestra sonrisa boba, como la de tantos millones de simples
Que creen, como tú y como yo, que la realidad no importa ya
Que aunque nunca volarán pájaros en nuestro estómago
Que aunque nunca caminaremos sobre nubes
Ni hormigas nos recorrerán la nuca con sus pasos escalofrío
Tenemos hormigas, nubes y pájaros de sobra
Mientras sigamos cantando el himno de lo que existe sólo en esta ensalada de sienes
En esta dulce, mísera, resacosa, infantil, peligrosa, romántica y obscena ensalada de sienes
jueves, julio 20, 2006
Soneto a mi tristeza
Camino con los pies enharinados;
da casi igual si ando o si me arrastro
porque mis pobres huesos de alabastro
acompasan mis párpados pesados.
Escribo con los dedos desgraciados
de quien anota datos del catastro
y más que desvestirme me desastro
y la cama es la unidad de los quemados.
Ya cruzo sin mirar a los dos lados;
oteo mi horizonte en carboncillo
en trazos grises y deslavazados.
Me da igual te mato que te pillo;
lloran secos mis dos ojos cerrados:
he pasado del rosa al amarillo.
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